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Desarrollo

De buscar documentación a delegar trabajo: un año trabajando con IA

4 min de lectura
De buscar documentación a delegar trabajo: un año trabajando con IA

Hace un año, buscar documentación y ejemplos era una parte habitual de mi trabajo. Si tenía una duda sobre una librería, una API o una forma de resolver un problema, abría la documentación, comparaba opciones y después aplicaba lo aprendido al proyecto.

Sigo consultando documentación. Lo que ha cambiado durante este último año es todo lo que ocurre alrededor de esa consulta. La IA ha pasado de ayudarme a encontrar una respuesta a participar en tareas cada vez más completas. Y eso también ha cambiado qué necesito aportar yo.

De hacer preguntas a dar contexto

Al principio, el uso parecía sencillo: escribir una pregunta y leer la respuesta. Pero una pregunta aislada suele traer una respuesta aislada. Para que la IA ayude de verdad, tengo que explicarle qué estoy intentando conseguir, qué contexto tiene el proyecto y qué límites debe respetar.

He tenido que aprender a escribir prompts más complejos. No porque la solución sea encontrar una frase mágica, sino porque pedir un resultado útil requiere pensar mejor el problema. Hay que describir el objetivo, compartir la información relevante y dejar claro cómo sabré si la respuesta sirve.

Ese trabajo de preparación cambia la dinámica. En vez de buscar cada pieza de información por separado, puedo plantear una tarea con contexto y pedir ayuda para recorrer varias partes del proceso. Luego toca comprobar la propuesta, corregirla y decidir qué se queda.

De un prompt a un flujo de trabajo

El siguiente paso ha sido dejar de pensar solo en prompts y empezar a pensar en flujos. Herramientas y plugins como Wingspan ayudan a estructurar el trabajo: primero entender qué se quiere hacer, después convertirlo en un plan y finalmente ejecutarlo.

La diferencia está en que ya no le pido a la IA únicamente una respuesta puntual. Puedo darle una tarea más amplia y trabajar con ella por etapas. Eso no elimina la necesidad de entender el proyecto ni de revisar los cambios. Sí cambia el reparto del esfuerzo: parte del tiempo que antes dedicaba a producir cada paso ahora lo dedico a definir el resultado y comprobar el trabajo.

También he empezado a crear MCPs para conectar la IA con herramientas y tareas que forman parte del día a día. La idea es que pueda acceder al contexto o realizar acciones útiles dentro de un flujo, en lugar de limitarse a responder sobre lo que cabe en una conversación. Cuando una tarea se repite, poder acercar la herramienta al flujo habitual hace que delegarla tenga más sentido.

El cambio también llega a mis proyectos

Lo que aprendo en el trabajo no se queda en el trabajo. En OpoSAS, mi proyecto personal, delego a la IA la mayor parte de las tareas de desarrollo. También la uso para ayudarme con la gestión de redes sociales.

Delegar no significa desentenderme. Sigo supervisando lo que se prepara y decido qué se publica. La IA puede ayudar a sacar adelante tareas mientras yo avanzo en otras, pero el criterio sobre el producto y la responsabilidad del resultado siguen siendo míos.

Para mí, esa posibilidad de llevar varias tareas en paralelo es uno de los cambios más visibles. Puedo dejar una tarea en marcha y ocuparme de otra parte del proyecto, en vez de tener que hacer personalmente cada paso de principio a fin. Después vuelvo, reviso lo generado y decido cómo continuar.

Mi trabajo no desaparece, cambia de sitio

Es fácil medir el efecto de estas herramientas por la cantidad de código, texto o propuestas que pueden generar. En mi día a día, el cambio más importante está en dónde pongo la atención.

Antes, una parte grande del esfuerzo podía estar en encontrar información y ejecutar manualmente cada paso. Ahora dedico más tiempo a explicar el problema, decidir qué merece ser delegado y revisar si el resultado encaja. La IA puede acelerar la ejecución, pero no sabe por sí sola qué es importante en mi proyecto ni cuándo algo está listo.

Por eso la supervisión no es un trámite final. Forma parte del trabajo desde el principio: dar buen contexto, dividir una tarea con sentido y comprobar lo que vuelve. Cuanto más puedo delegar, más necesito conservar una visión clara de lo que estoy construyendo.

Hace un año pensaba en la IA sobre todo como una forma rápida de resolver dudas. Hoy la veo también como una manera de organizar y ejecutar trabajo, tanto en equipo como en mis proyectos personales. Todavía estoy aprendiendo qué tareas merece la pena delegar y hasta dónde automatizar cada una. Esa pregunta, más que la de qué prompt escribir, es la que ahora me acompaña en el siguiente paso.


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